Las lecciones no aprendidas en Venezuela

En enero de 1958, un golpe de estado en Venezuela puso fin a la aventura militar del dictador Marcos Perez Jimenez, acompanado de un movimiento popular de respaldo que sirvió para justificar a quienes veían -y quienes todavía ven- en esta fecha, el inicio formal de la democracia en el pais. Asumamos entonces que es cierto, igual da a los efectos de este escrito; desde allí y hasta 1998, mediaron 40 anos que debieron servir para dar forma a un sistema de gobierno que entonces resultaba desconocido. En medio de la efervescencia propia de los 60, nos lanzamos como colectivo a la tarea de construir un Estado moderno que nos permitiera alcanzar en poco tiempo, el sueno de progreso y desarrollo que a fin de cuentas nos produciría bienestar. Pero, vistos los resultados, algo falló.


El modelo de democracia electoral -occidental- se impuso desde las llamadas naciones desarrolladas al término de la II Guerra Mundial, tomando como instrumento de promoción la plataforma de la nóbel Organización de Naciones Unidas. Fue un movimiento de alcance global, que pretendía insertar a las naciones en un modelo de desarrollo de tipo capitalista, pronto enfrentado al modelo soviético, una confrontación que acabó por partir el mundo en dos bandos antagónicos; el problema es que nadie entendía cómo funcionaba la democracia en su versión capitalista, porque este modelo de gobierno era propio de ciertas economías y desde luego, ciertas sociedades. La idea, ingenua por donde se mire, era igualar hacia arriba, en el entendido de que las prósperas naciones del norte sirvieran de ejemplo para el resto del mundo.

En Africa, este modelo -implantado a la fuerza desde 1960, cuando se produce una oleada de independencias por decreto- resultó un tremendo fracaso, que sólo posibilitó la llegada de sangrientos dictadores al poder y el sacrificio innecesario de miles de personas. En América Latina y en Venezuela, tampoco se entendió muy bien de qué iba esto de la democracia occidental, porque no teníamos experiencia ni tampoco el tipo de sociedad adecuado para impulsarla -muchos paises, como el nuestro, conservaban una economía agrícola y no industrial-. Pensamos entonces que todo se reducía al periódico acto electoral y la existencia de múltiples partidos, si bien sólo unos pocos acababan por tomar las principales desiciones. Asi pues, comenzamos a avanzar en la dirección indicada, no la mejor, quizá, pero si la prescrita: industrialización masiva, urbanización acelerada, emergencia de una clase media, consolidación de una sociedad de consumo...

Sólo que, una vez más, nunca entendimos de qué se trataba esto. Como sociedad, nos faltaban algunos detallitos que son inherentes a la buena marcha del sistema democrático : planificación, previsión, sentido del ahorro, visión a largo plazo, sacrificio del inmediatismo en función del mayor beneficio..en cambio, los rasgos propios de nuestra historia y cultura nos impusieron la anarquia, la improvisación, el cuánto hay pa´ eso, la visión cortoplacista, la máxima ganancia con el mínimo esfuerzo...

Tengo para mi que la versión venezolana del modelo democrático occidental no condujo progresivamente a ninguna crisis, pues lo que ahora tenemos no puede ser visto como una nueva etapa, sino una penosa continuación de lo mismo con otros medios; de allí que quienes gritaron "crisis de partidos!! crisis de partidos!!" para referirse al ascenso de la antipolítica en 1998, en realidad sólo tienen una parte de razón: de existir una crisis política, la misma tendría que ser de la totalidad del sistema y no de una de sus partes. Y deriva de la incapacidad tanto colectiva como de nuestros dirigentes -antes y ahora-, para entender qué significa la democracia. Necesitábamos -a lo mejor- antes que fábricas y carreteras, emprender la construcción de un sentido particular para el tipo de democracia que necesitábamos, atendiendo a los rasgos buenos y malos de nuestra cultura en vez de intentar emular a ciegas el modelo político norteamericano.

En 40 anos, entonces, nos dedicamos a fabricar no diputados, sino diputados venezolanos. Senadores venezolanos. Políticos venezolanos. Lo peor de nuestra cultura, no debidamente reflexionado ni menos canalizado, acabó por dar forma, vamos a decirlo asi, al animal político venezolano. A una manera de gestionar la política y entenderla. En 40 anos, nuestra dirigencia promovió el clientelismo, el carnet del partido, las lealtades según colores -blanco o verde-, los acuerdos secretos para el reparto del poder, la coima, la comisión, el chanchullo, la trácala, el nepotismo, la viveza, el padrinazgo, el manejo de los recursos del Estado a discreción y para uso personal, las colitas en los aviones, los cargos secretos para cobrar más sin hacer mucho, la indolencia ante el gasto supérfluo, el arte de brincar la talanquera, la adulación -increible!!- como recurso para lograr ascensos, la irresponsabilidad, el amiguismo, los sobreprecios...

Esta es la obra oculta de la democracia venezolana, no los puentes ni la infraestructura o lo que normalmente figura en los libros de historia. En esto transformamos, sin saberlo o sabiéndolo, las potenciales oportunidades que se nos abrieron en 1958. Una brillante generación de estudiantes formados en el exterior durante los 70, sucumbió ante la imposibilidad de nuestra dirigencia para asimilarlos. Asi aprendimos el arte de la política. La revolución que necesitábamos, la que no fue, tendría que haber corregido esa falla, de nuevo, partiendo de un sincero análisis de nuestras fortalezas y debilidades como colectivo. Donde se prostituyeron las instituciones, adecentarlas. Donde se perdió la credibilidad, recuperarla. Donde se perdió la decencia, impartirla. De verdad, no necesitábamos el hombre nuevo..bastaba el político nuevo. Estabamos esperando la nueva generación de políticos, los que nos iban por fin a explicar en qué consistia la democracia y porqué debiámos creer en este sistema, que a fin de cuentas y pese a sus carencias, es el que nos permite disfrutar de más derechos como ciudadanos.

Pero..es necesario decirlo? Porqué sonrío con amargura cuando escucho hablar de revolución? Dónde están los cambios? Retrocedimos más de 40 anos atrás, cuando el rumbo del país lo decidía un sólo hombre. Volvimos al caudillismo del siglo XIX. Despreciamos sin pudor ni arrepentimiento un legado que era necesario descubrir y valorar, para abrazar de nuevo el pais-hacienda con capataz incluido, que teníamos en las primeras décadas del siglo XX. 40 anos después, todavía necesitamos que alguien grite y vocifere lo que hay que hacer, lo que se supone es justo y correcto. 50 anos después, corrijo, nos mostramos absolutamente incapaces de mostrar autonomía de acción y pensamiento. Hoy por hoy, de hecho, tenemos la peor versión de la democracia que cabe imaginarse: las instituciones no funcionan ni son creibles porque carecen de independencia, el propio ejecutivo se ha encargado de minarlas con la creación de un aparatoso e inauditable sistema paralelo; y lo peor de antes, sobrevive intacto con otros medios..y acaso con más fuerza. Seguimos gestionando la política a la venezolana: la coima, la comisión, el chanchullo, el maletinazo con dolares, las licitaciones a dedo, el clientelismo, la falta de transparencia, la adulacion -recuerdan aquello de "es como un padre, y a un padre no se le reclama"?-, la talanquera, el nepotismo, la viveza..son los mismos políticos que empujaron al pais al abismo, con otros rostros. Los adecos y copeyanos de siempre, leyendo apresuradamente un libro de Marxismo para Dummies. Y estos también nos hundirán, porque carecen del tipo de valores que necesitamos. Dónde están los cambios? Para mí no hay diferencia entre las colitas de la IV República y las de la V República -para los no enterados, una cola en Venezuela es un aventón, y aqui recordamos un escándalo suscitado en 1998 cuando se descubrió que algunas personas -léase amigos y familiares- usaban los aviones de PDVSA para viajar, a cuenta de que había suficiente puesto en la nave. El propio gobierno, al principio, condenó estas prácticas, sin embargo...- Para mi, no hay diferencia entre financiar campanas en Nicaragua -lo hizo Pérez y por ese motivo fue destituido- y financiar campanas en Argentina, Centroamérica, Ecuador, Bolivia y las que no sabemos. Para mi, la impudicia de la juez que lanzó el dinero por la ventana al descubrirse cercada por la policía, y los jueces que se inventan sentencias injustificables e insostenibles juridicamente, sólo para complacer a Miraflores, es exactamente la misma.

No aprendimos nada, ni en 40 anos ni en 10. Ni ellos ni nosotros, empezando por los gobernados, el llamado pueblo, que en estos momentos parece comprar sin pensar cualquier tesis que le vendan desde el gobierno -por ejemplo, el disparate de la reelección-. Nuestros dirigentes, por otro lado, aún no han entendido de que va la democracia. Se podría incluso decir que menos: el sectarismo y la intolerancia se venden al mejor postor. Ahora resulta que la violencia, el insulto fácil, la falta de argumentos -todo es culpa del Imperio- y la descalificación -cuando no la agresión física directa-, por ejemplo, son también formas de gestionar la política. Se sigue confundiendo la chicha con la limonada; Estado y gobierno son la misma cosa. También, claro está, el gobierno es la voluntad única del presidente, quien a su vez encarna al pueblo y ejerce su representación. Queda claro que por el camino, se extraviaron los conceptos de pueblo, gobierno, estado, funcionario, nación...y a nadie le importa, que es lo peor. La democracia venezolana es una perpetua confusión, y eso nos hace vulnerables a la manipulación y el engano. No existe revolución, desde luego. Sólo un ya largo, equivocado, concepto de democracia. Una penosa versión, venezolana, que a dia de hoy todavía muestra síntomas de vigorosa salud...




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Ampliación de los Derechos Politicos?

La llamada "ampliación" de los derechos políticos, se ha convertido en uno de los más socorridos argumentos de los legisladores venezolanos que apoyan la propuesta de postulación y reelección indefinida del primer mandatario. Esto quiere decir, según entiendo, que por esta vía se procede a ratificar la soberanía del llamado pueblo, cualquiera sea la dirección que tome su voluntad y manifestada cada vez por el acto del voto. Pues bien, todo esto me parece pura pirotecnia. Los derechos humanos no se amplian, porque son inherentes -esto es, propio del cada ser humano-. Simplemente se cumplen o violan; decir que el derecho político a elegir un gobernante se "amplia" al multiplicar las postulaciones de un mismo hombre conforme a su voluntad (porque efectivamente, la postulación es una desición individual\personal ya luego, eventualmente, transformada en la voluntad de la mayoría), resulta tan disparatado como afirmar que se "amplia" el derecho a la vida más allá de la muerte, o se "amplia" el derecho a la salud incluso cuando no se está enfermo.


Los derechos humanos son prerrogativas de los ciudadanos que surgieron a lo largo del tiempo -y de los siglos-, precisamente, para protegernos de los abusos del poder. Es decir, avanzamos de sistemas monárquicos con reyes despóticos y atribuciones absolutas sobre la vida de sus súbditos -podían disponer de los bienes, los hijos, las mujeres, la vida si se les antojaba- , a formas Republicanas donde los límites de la autoridad estaban cada vez más acotados dentro de una función de servicio, pues la razón de ser del Estado moderno era procurar el bienestar del colectivo, garantizando el cumplimiento de ciertos derechos que convertimos -con no poca lucha- en obligaciones susceptibles de reclamo. Nos convertimos asi de vasallos a ciudadanos. De simplemente obedecer, a mandar. Las alianzas secretas entre reyezuelos, la discrecionalidad absoluta, unilateral, en la toma de desiciones, la ausencia de transparencia -entre otros- fueron prácticas comunes que iban a ser erradicadas con la intermediación de instituciones imparciales -es decir, que no favorezcan otros intereses más que los colectivos- y que por su labor en conjunto efectivamente garantizaran el control del ejecutivo, en el marco de un sistema perfectible que llamamos democracia.

Por eso, regresar a un sistema monárquico adornado con populismo y cursilerias -porque todo se hace por amor-, no sólo es un profundo desatino histórico que nos hunde en un medievalismo político ya probado y superado, sino que además es peligrosísimo e insólito: voluntariamente, un pueblo desarma todas y cada una de las barreras establecidas para controlar el poder y le gira un cheque en blanco a una facción política fuertemente radicalizada, consignándole la tarea, enorme tarea de conducir los destinos de un país. Semejante torpeza política la he visto en Afganistan con los talibanes y en Gaza con Hamás, quienes arribaron al poder con ayuda de sus respectivos partidarios y una promesa de paz todavía incumplida por su misma naturaleza sectaria y fanatizada, lo mismo que su probada incapacidad para dialogar -recordemos también que ambos movimientos se caracterizan por su caracter mesiánico, asumiendo para sí una empresa que consideran histórica y trascendente-.

No necesitamos este tipo de iniciativas para mejorar nuestra jóven democracia, ni comenzar a improvisar sobre la base de una constitución cuyos postulados, en muchos casos, ni siquiera han podido implementarse de manera efectiva; necesitamos reducir, antes que ampliar, las potestades del presidente, porque confiar en el amor que nos tenga no es una garantía sensata cuando se trata de la persona que maneja legalmente el empleo de la violencia, bien sea por intermedio del ejército y la policía; o ilegalmente, a través de los cada vez más numerosos grupos paramilitares urbanos que actúan al margen de toda ley con la venia del ejecutivo y descaradamente en su nombre; armas de todo tipo y calibre y un amplio abanico de medios para reprimir, espiar, atemorizar o intimidar, están ahora al servicio de una ideología que no vacilará en emplearla cuando vea amenazados sus particulares intereses. Se ha creado ya un estado policial, paranóico y receloso, que ha evidenciado de manera grotesca sus intenciones de retener el poder al costo que sea, y si se aprueba esta mascarada presentada con tan burdos argumentos, las consecuencias podrían ser todavia peores..

Finalmente, quiero recordar que los derechos civiles y políticos estan conectados con la posiblidad de cada ciudadano a elegir, es decir, son expresión\proyección de su inalienable libertad como ser humano, en la esfera de lo social. Por eso, no existe ni existirá jamas un ejercicio de libertad cuando se fuerza al voto utilizando el chantaje, cuando se amenaza con el despido en caso de los trabajadores públicos, cuando se reparten favores y se apela a trucos baratos (como el reciente reparto de electrodomésticos), cuando se asaltan las instituciones del Estado y sus recursos en favor de una campana electoral manipuladora y enganosa, cuando se intimida y se obliga, en suma, indicando con antelación el curso de acción a seguir y se organizan a los votantes en cuadrillas y batallones obedientes, transformando la desición personal en conducta ciega e irreflexiva propia de un rebano. Ampliación de los derechos políticos? Entonces, si existiera voluntad para ampliar el margen de la acción política -que es otra cosa-, pues que se facilite la aparición de nuevos partidos y desde luego, nuevos liderazgos en vez de concentrar el espectro político en esa aberración que es el Partido Unico. Que cada quien encuentre en esos lideres emergentes, los representantes más cercanos a sus intereses y sus ideas. Que esos nuevos partidos, actuando en nombre de la sociedad civil, puedan participar de la vida pública sin ser perseguidos, atacados ni condenados por sus ideas contrarias. Que entre todos, finalmente, se generen las mejores ideas para sacar el pais adelante..


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Reelección indefinida con taima!!

Este que escribe, puesto en el brete de asumir posición frente al dilema de la conveniencia o no de un mismo funcionario en el poder "hasta que el cuerpo aguante" -es decir, la postulación y posible reelección indefinida, por las buenas o por las malas, del primer mandatario-, decanta por una tercera opción, la reelección indefinida con taima; el artículo constitucional quedaría redactado más o menos de esta manera: El presidente de la República, sea hombre o mujer, poco importa, y teniendo como se supone y desea el pleno goce de sus facultades mentales, puede ser postulado y reelegido en su cargo para un nuevo mandato consecutivo.


Quiere decir, con una duración de 6 anos, nuestro hipotético presidente podria postularse nuevamente y quizá resultar vencedor para una nueva gestión, alcanzando en conjunto 12 anos y luego se retiraría a cumplir otras faenas propias de la vida política. Luego de un tiempo, puede volver a postularse, con la intención de conquistar otros 12 anos y asi sucesivamente. Un modelo parecido estuvo vigente en Venezuela hasta 1999, y permitió el regreso al poder de los ex-presidentes Carlos Andrés Perez y Rafael Caldera; en mi modesta opinión, es la propuesta más sensata: reelección indefinida con taima.

Lo más nefasto de una gestión tan prolongada es la ausencia de transparencia, la corrupción, la impunidad y el enquistamiento en el poder de élites que posibilitan, precisamente, todo lo que acabo de mencionar. Esto genera una profunda desconfianza ciudadana en sus instituciones y genera desamparo, porque las personas no sienten realizadas sus aspiraciones de justicia -con un poder parcializado y orientado a penalizar con celeridad la disidencia, mientras se acumulan sin salida miles de expedientes y sentencias-; sus aspiraciones de equidad -mientras una camarilla se enriquece cuando se le piden sacrificios a la mayoría-; sus aspiraciones de seguridad -mientras se privilegia el debate y la agenda política cuando en las calles campea la delincuencia- ; sus aspiraciones de lograr una vida más digna -cuando se anatemiza contra la superación personal, la propiedad privada, el esfuerzo propio para lograr no digamos riquezas y lujos, pero sí lo suficiente para legar a nuestros hijos una vida más cómoda.-

Una gestión de gobierno larga, favorece la conchupancia -palabra criolla para designar acuerdos secretos entre políticos-, el reparto de favores, la compra de conciencias, silencios y voluntades. Eso es lo que hay que entender. Un relevo tan insignificante como el recientemente ocurrido en la Alcaldia Mayor -Caracas- y ya se han comenzado a destapar cosas ocultas en la gestión anterior que necesitábamos conocer. Porque algunas cosas se hicieron mal o no se hicieron, y eso genera responsabilidades que deben ser asumidas. Y una sociedad debe enterarse, debe sentar precedentes, debe hacer que los poderes funcionen y sean creibles. Enfaticé lo suficiente la expresa necesidad, la oligación de todo esto? Porque creo que aquí se hace efectiva la ciudadanía, con más personas enteradas, con más personas movilizadas en defensa de un Estado realmente eficiente.

En el ano 2012, yo no quisiera ver al actual mandatario como candidato; estoy seguro que en las filas de su partido, por ejemplo, hay elementos valiosos que podrían llevar adelante un nuevo gobierno sin cambiar la carga de compromiso social que el actual al menos dice promover. También hay gente valiosa del lado opositor. Es asi porque en general, hay mucha gente valiosa y preparada en Venezuela. Como sea, yo necesito a alguien cuya primera tarea sea sacar los cuadernos que tienen guardados y mostrarle al país en que se invirtieron cada uno de los centavos recibidos durante los 14 anos del gobierno anterior. Yo, como ciudadano, quisiera recibir cuentas claras de la gestión que gozó de la más alta renta petrolera que se recuerde. No, desde luego, del actual contralor, quien será recordado por un desempeno gris, una moral cuestionable y las vergonzosas inhabilitaciones políticas que promovió (y por cierto, ven en este ejemplo lo que les digo? A esta contraloría yo no les creo nada..y creo que muchos otros, tampoco). Si se hizo bien, quiero que alguien que no sea chavista me lo diga. Si se hizo mal, quiero también saberlo -con pruebas- y que se activen por fin los mecanismos que nuestra justicia contempla para estos fines; no por retaliación ni simple venganza política, sino por ideales. Necesitamos creer que en alguna parte del futuro existe un país de oportunidades para todos, de igualdad (no de rojos y escuálidos, con más o menos impunidad de cada lado); un pais distinto y mejor que toda esta asquerosa tramposería. Si renunciamos, si entregamos ese último sueno de cambiar las cosas, pues ninguna motivación será posible a la hora de comenzar cada día y nada nos demandará el mejor de nuestros esfuerzos.

Pero también quiero descansar. Seis anos, al menos, de silencio mediático. Seis anos donde el presidente no se levante insultando a nadie, ni vociferando su odio en televisión, ni hablando de una revolución intergaláctica que acabo pagando con mi sueldo. Quiero ir a los ministerios y ver gente trabajando, en vez de estar en la calle apoyando las marchas oficialistas. Quiero ver a los venezolanos en las escuelas, las empresas, los comercios a todos y cada uno en lo suyo para echar el pais adelante, sin que los acusen de oligarcas, imperialistas, traidores, cuando no digan amén a las ordenes de Miraflores. Y luego, en 2018, despues de unas merecidas vacaciones, entonces si, postulemos de nuevo al insustituible. Reconocemos en él muchas virtudes humanas y entendemos que muchas personas lo siguen. Ellos lo llevarán de vuelta al poder, si es necesario. De modo que..apoyemos la reelección indefinida con taima!!

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Cuánto debe durar la gestión de un presidente?

Continuando con el hilo, la verdad es que la duración del período de gobierno es uno de los tantos acuerdos que una sociedad refrenda a través de la Constitución respectiva, quiero decir, es completamente arbitrario y depende del criterio de suficiencia que maneje ese colectivo. En México son 6 anos, lo mismo que Venezuela y Chile; Argentina y Colombia acuden a elecciones presidenciales cada 4; y 5 en Bolivia, Paraguay y Peru. En general no hay una norma definitiva, de modo que es justo preguntarse: por cuánto tiempo es saludable la permanencia en el poder de un sólo hombre?. La respuesta es tan obvia, que no pocas veces pasa desapercibida: depende del poder que maneje el presidente y el grado de responsabilidad penal que la propia Constitución establezca para sus funcionarios (quiere decir, qué tanto poder le damos y de qué lo hacemos responsable).

En paises como Bolivia y Peru, se exige a los funcionarios públicos la rendición de cuentas de bienes patrimoniales antes de asumir el cargo. Algo parecido ocurre en Paraguay, que incluso extiende la obligación de rendir cuentas "a quienes reciban remunaraciones permanentes del Estado", antes y después de ejercer el cargo. En Ecuador, un articulo realmente conmovedor senala que no "habrá dignatario, autoridad, funcionario ni servidor público exento de responsabilidades por los actos realizados en el ejercicio de sus funciones" (esperemos que este articulo no lo enmienden un dia de estos). En Venezuela, el ejercicio del poder público supone -literalmente supone, es decir, SE SUPONE- responsabilidad individual "por abuso o desviación de poder"..(pero no se establecen claramente los mecanismos para activar una denuncia). Desde luego, cada texto constitucional establece con más o menos claridad ciertas atribuciones.

El punto es este: si las funciones de un presidente estuvieran perfectamente acotadas y sus competencias no fueran tantas, si existieran mecanismos ciudadanos de control (y no hablo, aunque debería, de los poderes institucionales) para la gestión del gobernante, mecanismos efectivos y no retóricos, accesibles a la totalidad de los gobernados, si se evidenciara un contrapeso efectivo de poderes, si existiera descentralización, delegación de tareas, repartición del poder en cuotas cada vez más accesibles a los ciudadanos...bien, si en este contexto es capaz de llevar adelante una buena gestión, yo apoyaría su reelección cuantas veces pudiera antes de que se lo lleve la parca, a él o a mi. Por que no? Estamos hablando de una democracia madura, no exenta de problemas, pero se me antoja que mucho más dialógica que impositiva, con unos ciudadanos reflexivos, politicamente maduros y emotivamente controlados en función del bienestar colectivo.

Pero, si el presidente incumple sus funciones, las hace mal, se inventa otras, comienza a hacer lo que le corresponde a otros, se apodera de las instituciones y las convierte en una sucursal de su propio partido político, no trabaja en función de proyectos sino de ocurrencias, improvisa constantemente, se muestra reiterada -enfermizamente- violento y obsesivo, comienza a perder las buenas ideas, se pelea con todos los sectores del pais (incluyendo el productivo), estimula en la sociedad lo que está llamado a combatir -violencia, sectarismo, intolerancia, confrontación-, controla buena parte del aparato mediático y ejerce en suma, un poder desmedido (pudiendo, como efectivamente ha hecho, gobernar por decreto)..yo no podria estar de acuerdo jamás en que un gobernante asi se postule ad náuseam para un cargo en donde yo quizá necesite un tipo más comedido y menos histórico. Es demasiada responsabilidad. Yo no podria, haciendo uso de mi pequena cuota de responsabilidad ciudadana, delegar en sus manos la tarea de conducir el pais, luego de esta ya larga experiencia de diez anos (y los que faltan).

Temo que no existe en Venezuela ningún mecanismo ciudadano para poner freno a esta locura. Todas las instituciones son rojas, rojitas -y eso se celebra como una ocurrencia simpática-. Y ahora, quién podra defendernos? Nuestros votos? Creo que al enfurecido presidente no le caerá en gracia un sólo voto en contra. Comenzarán a trampearnos las elecciones. Se obligará a cada funcionario público, como ya ha pasado, a concurrir indignamente a votar incluso en contra de su voluntad, so pena de perder el trabajo -lo se, esto lo conozco, esto lo vi y no lo lei...me parece cuando menos repugnante que un funcionario que gana cinco o seis veces mas que una secretaria del cuarto piso, la obligue a apoyar marchas y gritar consignas a favor de un gobierno que no vacilaría en cesarla y dejarla sin el humilde trabajo que le da de comer, a si misma y a su familia-. Comenzarán, como ya está pasando, a repartirnos "gas del bueno". Las armas que le dimos para defendernos, están ahora en manos de grupos fanatizados que sólo esperan el momento para caernos a plomo, a cuenta de proteger sus "derechos". Temo que no hay transición pacífica posible y sin ser brujo, veo un desenlace triste y sangriento en todo esto..porque adónde, si no, conduce toda esta arenga guerrerista y belicosa que por diez anos nos ha metido de cabeza en una guerra fraterna, en nombre de..? Hay demasiada impunidad, corrupcion, sinverguenzura, intereses mezclados..pero lo que se llama revolución..

Quién pondrá, pues, los próximos muertos -tristemente, no los primeros-; de quién será la sangre? Serán los hijos y familiares de los que ahora nos gobiernan? Serán ellos, ministros y jefes de la revolución, marchando desprendidamente al frente, hombro con hombro con el pueblo? Es que de verdad vale la pena esta locura? Tanto como para permitirte morir, o ver morir a los tuyos?


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Las lecciones de Camerún

Ya conversamos algunos rasgos de tipo biográfico del actual presidente camerunés;ahora evaluemos un poco su gestión. Para el año 2011 -y con expectativas abiertas de una nueva reelección-, Paul Biya habrá permanecido en el poder por la friolera de 28 anos. Desde la independencia en 1960 y por más de 50 anos, sólo dos hombres habrán ejercido la alta magistratura y conducido al país por la senda de la "democracia", luego de la aventura colonialista -y además, un único partido habrá acaparado la acción de gobierno-. Semejante récord no se soporta sin graves conflictos internos y la gestión de Biya no es la excepción. Después de todo, qué puede hacer con la disidencia un hombre que aspira no a ejercer el poder, sino retenerlo a toda costa?


Uno de los grandes -y graves- problemas que enfrenta la sociedad civil es el monopolio que se reserva el Estado, con respecto al uso de la fuerza. Los ciudadanos concurren desarmados ante un gobierno armado. Esto debe ser asi, porque lo contrario es una situación explosiva indeseable y muy peligrosa; las armas deben en todo momento estar en manos de aquellos formados y preparados para su uso, llámense policias o militares. El problema ocurre cuando un gobernante secuestra al conjunto de la sociedad, amparado en las armas que deberían proteger a los ciudadanos. Dicho también: cuando las fuerzas del orden se emplean como apéndices -armados- de una particular ambición política. Veamos algunos resultados de la longeva gestión de Biya, a la luz de los derechos humanos.

Las Ejecuciones extrajudiciales por las fuerzas de seguridad (1998) en una campaña contra los robos a mano armada llevada a cabo en el norte del país, fueron evidencia de un síntoma de descomposición que favorecía la impunidad y la discrecionalidad de los agentes implicados (las ejecuciones sumarias son comunes, mientras que la escasez de fondos y la formación inadecuada hacen que la policía no esté bien preparada); pero también la práctica de la tortura y malos tratos a presos y detenidos -a pesar de que la tortura está prohibida desde 1997-. Todo ello en el marco de unas condiciones más que penosas en las prisiones: hay un grave hacinamiento, las instalaciones higiénicas no son adecuadas (a veces ni siquiera existen) y como cabe imaginarse, ni la comida ni la atención médica son suficientes. El Indice de mortalidad entre los reclusos es muy elevado.


Los detractores y opositores al gobierno, entre los que se encuentran periodistas, partidarios de partidos políticos de oposición, estudiantes y activistas de derechos humanos, han sido -y siguen siendo- detenidos y encarcelados arbitrariamente. Centenares de ellos han sufrido hostigamientos, agresiones, arrestos y encarcelamientos.Una cantidad cada vez mayor de periodistas han sido encarcelados tras ser juzgados y condenados por delitos comunes; otros han sido recluidos sin que se les imputaran cargos. La autocensura en la prensa es común, para evitar la intimidación, el acoso y las condenas penales (si bien el catálogo de acciones emprendidas en contra de la prensa es impresionante; entérense si no lo sabían: embargos, ocupación de talleres de imprenta y salas de redacción por el Ejército, arrestos arbitrarios, secuestros, torturas y detención ilegal de periodistas, empleados, editores, vendedores y lectores de periódicos independientes, suspensiones y prohibiciones abusivas de títulos considerados como formas de desacato y amenazas de muerte casi constantes a periodistas y editores).

De esta manera es muy limitada la influencia de los medios impresos y de difusión que no controla el gobierno. Por cierto, no existe acceso a la información del gobierno -la prensa no tiene acceso al Palacio-. Algunos periódicos y canales de TV han sido suspendidos y confiscados, bajo distintas excusas -en 2003, cerca ya de las elecciones, se ordenó el cierre de una decena de radios y televisoras privadas-.Por ejemplo, recordemos el encarcelamiento del destacado periodista Pius Njawé - abajo, en la foto; tenía a su cargo un periódico independiente-, y quien permaneció diez meses recluido (ocurrió en 1998); fue un hecho enérgicamente condenado tanto dentro como fuera de Camerún (se le sentenció sólo por afirmar que el presidente Paul Biya podía estar enfermo!!). En 1998, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria concluyó que el encarcelamiento de Pius Njawé violaba, efectivamente, el derecho a no ser detenido arbitrariamente y el derecho a la libertad de expresión.

El Presidente, pues, controla la legislación y puede dictar decretos; únicamente los proyectos de ley propuestos por el Presidente han sido aprobados por la Asamblea Nacional dominada ampliamente por el partido oficialista.El Presidente ha utilizado su poder legislativo, por ejemplo, para cambiar la Constitución y ampliar el mandato presidencial a conveniencia. Él es quien nombra a todos los ministros y gobernadores de las 10 provincias y puede nombrar además a los representantes de las 58 subdivisiones provinciales. Existen algo asi como 180 partidos políticos, pero apenas 10 tienen cierto nivel de respaldo, y solamente 5 ocupan escaños en la Asamblea Nacional. Los miembros del grupo étnico beti/bulu no sólo dominan el gobierno, la función pública y las empresas estatales sino que están más representados de lo debido en el ejército. Las mujeres, mientras tanto, ocupan 18 de los 180 escaños en la Asamblea Nacional y 6 de los 61 puestos del Gabinete. Los pigmeos no son miembros del órgano legislativo ni del gobierno -si bien está prohibida la discriminación por razones de raza o lengua, pero como se ve, continúa ocurriendo. La homosexualidad, de hecho, es ilegal y puede conllevar pena de prisión o una multa. Si bien es poco común que se procese a los homosexuales, sufren acoso y extorsión. Recordemos también que al interior del país conviven como 200 grupos étnicos-.

El poder judicial es independiente,
pero los informes señalan que está sujeto a la interferencia del ejecutivo y que es ineficaz y corrupto. El Ministerio de Justicia forma parte de la Presidencia, y todos los magistrados son nombrados por el Presidente. Los magistrados obtienen ascensos según criterios que, ya se imaginarán, nada tienen que ver con su competencia, sino con su predisposición a someterse a la voluntad del jefe de Estado, quien en su calidad de primer magistrado preside el consejo superior de magistratura. Pero también la corrupción se lleva una buena nota en este país:el barómetro global de la corrupción de Transparency International(2007) encontró niveles muy altos de soborno en Camerún, pais recurrente en sus informes anuales. La corrupción es aqui un grave y viejo problema, presente en todas las ramas del gobierno. Por otro lado, Camerún se ha convertido en un punto de origen, tránsito y destino del tráfico de hombres, mujeres y niños con fines de explotación sexual y trabajos forzados. La mayor parte de este flujo es interno, y los niños en particular se encuentran en grave peligro. Los traficantes los utilizan en trabajos forzados, como por ejemplo en las plantaciones de cacao. El gobierno, por su parte, no cumple las normas mínimas para erradicar el tráfico, aunque hace algunos esfuerzos para conseguirlo.

La educación es obligatoria hasta los 14 años, pero no es gratuita -los padres deben pagar libros y uniformes-, de modo que no es precisamente asequible. A esto se suma: embarazos no deseados, matrimonios jóvenes, prejuicios culturales, acoso sexual y empleo de las jóvenes en tareas del hogar. Y finalmente las mujeres..qué ocurre con ellas? Pues, no gozan de los mismos derechos y privilegios que los hombres. El esposo puede oponerse al derecho de la mujer a trabajar en un oficio distinto. Algunas empresas exigen el permiso del esposo antes de contratar a la mujer. La ley tradicional es discriminatoria, y en algunas zonas las mujeres son consideradas propiedad de sus esposos. La ley tradicional permite al esposo divorciarse de sus mujeres sin justificación alguna y sin tener que pagar pensión alimenticia. La poligamia está permitida. En el divorcio, el esposo decide la custodia de los hijos mayores de 6 años. Las mujeres están sometidas al matrimonio forzoso. La viuda no puede heredar los bienes de su esposo si se considera que ella es parte del patrimonio de éste. Se le puede obligar a casarse con un cuñado o a volver a pagar el precio de la novia en su totalidad y abandonar el hogar familia.La violencia doméstica es común y no está expresamente prohibida por la ley. El abuso por parte del cónyuge no es motivo de divorcio..

Asi pues..qué ha pasado para que un hombre tan bien preparado y con ese caudal de experiencia política, haya cambiado la oportunidad histórica de conducir exitosamente a su pueblo por la inédita senda democrática, por una dictadura de medio pelo, con muy pobres resultados que ofrecer como gestión de gobierno? Sigue leyendo!!


Desde luego que las causas son múltiples y cada uno las jerarquizará a su manera. Por ejemplo, la ausencia de toda referencia democrática como forma de gobierno, la indiferencia de la comunidad internacional, los seculares problemas internos como analfabetismo, alta población rural, elevados indices de pobreza, ausencia de infraestructuras de desarrollo, debilidad en el sector productivo..y un largo etcétera. Asi pues, no hay una única respuesta. Sin embargo, voy a subrayar dos factores que estimo de la mayor importancia: la debilidad de las instituciones y la corrupción. Hay corrupción, claro está, porque fallan los mecanismos establecidos para evitarla; pero los mismos no se activan, porque las instituciones a cargo están muy débiles para hacerlo y esto hace un circulo vicioso.

La única manera de fortalecer las instituciones, es otorgándoles autonomía para que puedan operar sin interferencias del ejecutivo. Esta es la tarea más delicada, que se pierde cuando un presidente comienza a utilizar las instituciones en favor de su permanencia en el cargo. El servilismo de los funcionarios, a su vez comprados de distinta manera o escogidos expresamente para ello, genera un clima de impunidad creciente que alimenta la corrupción en la medida que se desplazan los objetivos de la gestión de gobierno; de la función de servir, a la tarea expresa de sobrevivir al precio que sea. El debilitamiento de los medios de comunicación independientes es otra rémora para el progreso. La fuerte censura o abierta represión, tiene como objetivo evitar que se genere una masa crítica de gente informada que pueda, eventualmente, reclamar sus derechos. Otra vez, en algún punto un presidente puede comenzar a manipular a su pueblo si ello le garantiza su permanencia. A los efectos, dispone de todo el aparato propagandistico para confirmar aquello de que una mentira repetida mil veces ...

En algún punto, el presidente se salió de control. Lo que Camerún nos ensena es que una sociedad mal preparada para detectar a tiempo ese punto crítico en que el gobernante de turno se desquicia -extraviando el sentido de su labor de servicio,- puede acabar pagando a sangre y fuego la triste lección: una democracia es más que una forma, una juego de elecciones periódicas y un acto simbólico de refrendar la voluntad colectiva. Es una construcción permanente entre el gobernante y los gobernados, estos últimos siempre alertas para evitar a tiempo estos desmanes. Camerún quizá necesite más anos de los casi 30 invertidos por su presidente, para desandar el camino y empezar de nuevo la construcción de una sociedad más justa. Es decir, se ha hipotecado el futuro de un país, en beneficio de un sólo hombre.

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De reelecciones y otros cuentos (1)


Camerún es una de las Repúblicas africanas con más expectativas de desarrollo gracias a la gran riqueza de recursos naturales que posee y a la propia biodiversidad de la cual goza. Un pais rico con una democracia joven. Hablemos entonces de su actual presidente, Paul Biya (nacido en 1933) y descubramos más adelante algunas lecciones que su trayectoria pudiera brindarnos, a propósito del tema de las reeleciones o repostulaciones indefinidas. Miembro de la privilegiada élite nacional que recibió una impresionante formación en las mejores universidades de Europa, regresó tras la independencia -1960- para ocupar diferentes cargos en el gobierno del entonces presidente Ahidjo -en la foto, a la izquierda-, incluso como Secretario General. Hacia 1975, su exitosa carrera política lo llevó al cargo de primer ministro y vicepresidente de la Unión Nacional Camerunesa (UNC), el partido único del régimen desde que en septiembre de 1966 se fusionaran las fuerzas políticas dominantes en el país. Biya se confirmó entonces como la incuestionable mano derecha de Ahidjo y su natural heredero político. Efectivamente, la reforma constitucional de junio de 1979 estableció que el primer ministro asumiría la jefatura del Estado en caso de vacancia, con lo que la cuestión sucesoria quedó zanjada.

La oportunidad llegó finalmente en 1982. Ahidjo, sorpresivamente y alegando motivos de salud, anunció la dimisión poniendo fin a 22 anos continuos de gobierno -uno de los pocos mandatarios africanos que no sufrió embestidas militares desde la independencia-; dos días después, Biya asumió la presidencia como culminación de su espectacular ascenso. El Camerún que dejó Ahidjo era por entonces uno de los países más estables de Africa -la ausencia de golpes de estado era una muestra nada despreciable- y uno de los pocos que podían presentar una economía saneada. Para ello resultó fundamental el aporte del petróleo (4.300.000 toneladas en 1981), explotado desde 1977, y algunos rubros agricolas -como el café o cacao- que colocaron al país a inicios de los 80, entre los quince primeros productores del mundo. Sin embargo, pronto emergieron graves diferencias personales entre Biya y Ahidjo, quien se había reservado la conducción del gigantesco partido de gobierno. En 1983, Biya anunció la desarticulación de un complot tramado por seguidores de Ahidjo para derrocarlo, quien sin esperar más represalias huyó a Francia desde donde renunció a la dirección del partido, cargo asumido adivinen por quién.

Elegido entonces como presidente de la UNC, en 1984 Biya convocó unas elecciones presidenciales que ganó con el 99,9% de los votos...en verdad, la suya fue la única candidatura. Días después, el cargo de primer ministro fue abolido y sus funciones en el Consejo de Ministros asumidas directamente por el presidente. La concentración del poder estaba en marcha. Mientras tanto, en febrero la nación amaneció con nuevo nombre, pasando de llamarse República Unitaria de Camerún, a simplemente República de Camerún, para indicar al mundo la intención de Biya -abajo, en la foto- de borrar toda referencia simbólica a la tradicional dualidad cultural del país.


En abril del mismo año, Biya sofocó sin ahorro de violencias una intentona golpista de musulmanes norteños, que le valió a Ahidjo una condena a muerte in absentia. Fue ésta la última tentativa seria contra su poder, en lo sucesivo firmemente asentado. Para 1988 se produjeron nuevas elecciones. La única forma de que se postulara un candidato independiente, era que, con anterioridad, abandonara las filas del partido oficialista, rebautizado desde 1985 Reagrupamiento Democrático del Pueblo Camerunés (RDPC). De modo que, y siempre en un contexto no competitivo, Biya fue reelegido con el 98,7% de los votos y el partido oficialista copó los 180 escaños de la Asamblea Nacional. En 1990 y como consecuencia a la aparición de un intenso y activo movimiento cívico que aspiraba la democratización del país, expresado en actos de calle normalmente reprimidos por las fuerzas de seguridad, Biya finalmente promulgó el multipartidismo y puso en marcha un proceso de transición dirigido "desde arriba". A raiz de estas presiones y huelgas, también volvió a instaurar la figura del primer ministro, decretó una amnistía general y anunció elecciones legislativas anticipadas.

En 1992 se celebraron los primeros comicios pluralistas desde 1964. Con el boicot de una parte significativa de la oposición, el RDPC obtuvo 88 escaños, esto es, tres por debajo de la mayoría absoluta, seguido de cerca por la Unión Nacional para la Democracia y el Progreso (UNDP). También en ese ano, tuvieron lugar las elecciones presidenciales en las que Biya, con el 39,9% de los votos obtuvo un nuevo mandato de cinco años, que inauguró el 3 de noviembre. Los dos candidatos derrotados denunciaron la comisión de un fraude a gran escala, imputaciones que fueron asumidas por los observadores internacionales hasta el punto de cuestionar la validez de la consulta.

Con el respaldo de Francia, que ha financiado una economía muy voluble por las tendencias a la baja en los precios del cacao, el café y el petróleo (las principales producciones) y por el retraso de las reformas estructurales, Biya se sintió autorizado para congelar el proceso democratizador iniciado en 1990 -a su pesar, anadiriamos- y restaurar un orden dictatorial a todos los efectos. En 1996 promulgó una nueva Constitución que confirmaba la naturaleza unitaria del Estado y ampliaba la duración del mandato presidencial a siete años. Es asi que la reputación internacional de Biya quedó disminuida por las conclusiones muy negativas sobre la situación de los Derechos Humanos en Camerún, fundamentalmente en lo relacionado con la práctica de la tortura, publicadas por la Comisión ad hoc de la ONU y Amnistía Internacional. Por otro lado, el país ha encabezado habitualmente los informes de publicaciones económicas sobre índices de corrupción en el mundo.

En las elecciones legislativas de 1997 el RDPC aumentó su representación a los 109 escaños, relegando a la impotencia parlamentaria al SDF y a la UNDP, mientras que en las presidenciales que siguieron el 12 de octubre Biya se aseguró la continuidad en el cargo hasta 2004 con un abrumador 92,6% de los votos frente a ocho candidatos...menores -entre ellos no estaban los principales candidatos opositores, que llamaron a la abstención por la negativa del Gobierno a crear una comisión electoral independiente y a cederles espacios de publicidad electoral en los medios de comunicación controlados por el Estado-.

Ambos procesos del ano 97 estuvieron marcados por la violencia interpartidista, el hostigamiento a votantes de la oposición y nuevas y airadas denuncias de fraude, mismas que se repitieron en 2004 al momento de una nueva reelección. Sin embargo, la sorpresa ocurre en 2008, cuando el presidente propone, tres anos antes de culminar su mandato, una enmienda a un articulo de la constitución que le permitiría presentarse nuevamente como candidato a las elecciones del ano 2011. Para entonces, Biya habrá gobernado al pais por más de 28 anos. Sus intenciones de permanecer en el poder, han generado desde entonces tensiones políticas que a la fecha han dejado un importante numero de muertos. Intelectuales y escritores han expresado su disgusto al considerar que la propuesta es un acto "criminal y peligroso para la dirección del Estado al jugar con la Constitución, porque se debilitarían las instituciones que protegen a los ciudadanos camerunenses contra los actos bárbaros de abuso ". Para ellos,"el presidente se ha aprovechado de la mayoría de facto...para pisotear la constitución de este país. Peor aún, ha recurrido a elementos armados de la fuerza policial para silenciar las voces contrarias que se han atrevido a oponerse abiertamente a este proyecto".

El grupo declara que las afirmaciones de Biya de que "todas las provincias apoyan una enmienda constitucional" son absolutamente incorrectas considerando que el gobierno había destilado el miedo entre los parlamentarios, motivo por el que tenían la impresión de que él [el presidente Biya] es la "única alternativa segura para el liderazgo del futuro de nuestro país". "¡Es por el bien de la estabilidad social fundada en el principio sagrado de respeto para los textos legislativos que hacemos un llamamiento a vuestras consciencias!" declaran los intelectuales en la carta y piden a los legisladores que "eviten la infamia, eludan jugar con el incalculable futuro del país y dejen de jugar con el fuego que ya ha provocado el asesinato de ‘nuestros compatriotas’ en Douala y Bafoussam por protestar contra la enmienda constitucional”.

Como resultado del descontento generalizado, el gobierno recurrió a nuevas -y originales- iniciativas. Las autoridades camerunesas cerraron una cadena privada de televisión acusando a su propietario de no haber pagado la pertinente licencia operativa de 150.000 euros. El cierre de la cadena, con sede en Douala, 'Equinoxe TV', que se llevó a cabo a las 1 pm, fue ordenado por el ministro camerunés de Comunicación, Emmanuel Beyiyi Bi Essam. El ministro acusó al dueño de la televisión, Severin Tchounkeu, de operar ilegalmente la cadena.

"Desde que el sector de la radiotelevisión fue regulado en 2005, ninguna televisión o radio ha cumplido con todas las formalidades impuestas por el gobierno, pero el gobierno no dice nada salvo que le interese", ha declarado la ONG parisina de defensa de los medios Reporteros Sin Fronteras, RSF. "Las razones financieras citadas para suspender 'Equinoxe TV' parecen ser sólo un pretexto para acosar a un medio de comunicación que ha criticado la decisión del gobierno de enmendar la constitución. Hacemos un llamamiento al gobierno para que anule esta suspensión y que pueda continuar el debate democrático".

Se cree que el cierre responde al malestar de las autoridades de Camerún por una información de 'Equinoxe' respecto a la propuesta de enmienda de la constitución que elimina la limitación del mandato presidencial y permitirá al presidente del país presentarse una vez más a las elecciones. 'Equinoxe' se ha opuesto siempre a la enmienda, entre críticas oficiales y amenazas.

Entre otras medidas, se produjo tambien el encarcelamiento en Camerún de dos renombrados músicos por cantar canciones criticando la enmienda constitucional que permite al presidente Biya presentarse de nuevo al cargo. Joe La Conscience y Lapiro de Mbanga fueron detenidos respectivamente el 20 de marzo y el 9 de abril de 2008. Mbanga, un conocido miembro del opositor Frente Democrático Social (FDS), fue convocado y posteriormente arrestado por la gendarmería de su ciudad. Según las informaciones, se le acusa de instigar manifestaciones en masa contra el coste de la vida en febrero. Mucha gente vincula su arresto con una canción que compuso titulada “Constitución Constipada”, advirtiendo al presidente Biya de los peligros que una enmienda así podría crear.


Joe La Conscience, que compuso también una canción criticando las enmiendas constitucionales fue condenado a seis meses de prisión por convocar una manifestación ilegal.Después de que se le impidiera manifestarse contra la enmienda, Conscience decidió llevar a cabo una sentada de protesta ante la embajada de los EEUU en la capital Yaundé. Acusado de este acto ilegal, el músico fue detenido antes de ser procesado.

La enmienda constitucional, aprobada por Asamblea Nacional, permite a Biya no solo presentarse ilimitadamente a la presidencia, sino que también le concede inmunidad por cualquier acción que cometa durante su permanencia en el cargo. Y la historia se sigue escribiendo...

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De reelecciones indefinidas y derechos políticos

Por estos días, se ha impuesto como debate en Latinoamérica (si bien aquí nos referiremos a Venezuela) el tema de la permanencia indefinida de los funcionarios públicos en ejercicio, que resulten vencedores en sus respectivas contiendas electorales. Esta propuesta es presentada por sus promotores como un "logro" ciudadano, en la medida que "amplia" el catálogo de los derechos políticos. Sus partidarios esgrimen que la postulacion en cuanto tal no garantiza la continuidad en el cargo, misma que se desprendería de la valoración positiva o negativa que de la gestión de gobierno hagan los gobernados, expresada por la via de los votos. En contra, sus detractores temen la instauración de una dictadura, la creación de castas y la concentración del poder en manos de una sola persona, entre otros argumentos de lado y lado.


Desde luego, me intriga saber qué clase de mecanismos anímicos o sicológicos animan a un dirigente a convencerse de que su gestión es tan exitosa, que vale la pena inscribir reiteradamente su nombre al momento en que la sociedad considera el relevo. Tengo para mi que una de las más nobles virtudes de un lider es saber cuándo retirarse, para ver con cierta distancia de qué manera funciona el pais que han ayudado a construir. Es, claro está, una empresa titánica, un gesto de inusual humildad en el ambiente político, que demanda incluso una sabiduria de la que América Latina carece. Esta inquietud puedo entenderla gracias a la vanidad humana, al ego y el narcisismo que tristemente son inherentes al poder, que los estimula. En verdad, una persona que disfrute de una manera tan evidentemente apasionada del exhibicionismo mediático, puede resultarle inconcebible regresar al anonimato. Ahora bien, que un pueblo entero se convenza de que su destino histórico está encadenado a la figura de un único personaje, es otra cosa. El caudillismo del siglo XIX no sólo persiste, sino que amenaza con hipotecar el futuro de todo un continente, posponiendo cada vez el definitivo encauzamiento de estos paises al desarrollo.
Las postulaciones sucesivas, ad náuseam, tendrían lugar y sentido en sistemas políticos que evidencien una clara separación de poderes. A mi se me ocurre que yo apoyaría la propuesta, si me convenciera realmente de que ése poder electoral llamado a convocar elecciones reviste una transparencia y una fortaleza moral de tal magnitud, que evidentemente representa la totalidad de intereses del espectro político venezolano. Quién puede garantizarme que, llegado el momento, se reconocerá la voluntad del electorado? En las últimas elecciones hemos escuchado del primer mandatario cosas como (y cito) "Hay que impedirle a la burguesía venezolana ganar gobiernos regionales y municipales porque su intención es llevar a Venezuela por el camino del golpe y la violencia";Va a terminar en la cárcel este asqueroso traidor mafioso!" -refiriéndose al candidato opositor del Estado Sucre;"quizá termine sacando los tanques", en referencia a las opciones de Carabobo y Zulia, donde por cierto llamó al gobernador en ejercicio, Rosales, “desgraciado, ladrón, bandido y mafioso" y así un largo e inútil etcétera. No son las opciones electorales contrarias, expresiones legítimas de la voluntad popular? Porqué hay victorias de los venezolanos que son de "mierda" (chavez dixit)? No pueden excusarse estas arremetidas bajo ningún pretexto; toda contienda electoral es acalorada por naturaleza, pero lo que aqui se evidencia es un profundo desprecio a la democracia cuando no sonríe a los candidatos oficialistas: en la fiesta de la sociedad civil, las elecciones, no deberían entrar las amenazas cuartelarias ni los tanques y a nosotros, cada vez, se nos hace creer que asistimos a una despiadada guerra y no un plural ejercicio de ciudadania.

Es objetivo el poder electoral venezolano? Debe serlo, o al menos parecerlo. Debe saber disimular de vez en cuando. Pero también todos los poderes públicos, que son finalmente las instituciones de la República, sobre las que descanza la confianza y credibilidad de los ciudadanos. La aquiescensia de la Asamblea y el propio poder electoral, violando toda norma y procedimiento, elaborando de manera apresurada una consulta extemporánea sólo para satisfacer el capricho del lider, quien de manera descarada dicta los lineamientos en televisión para luego ser presentados como "iniciativa" parlamentaria, me ha dejado un amargo sabor de boca por la manera tan impúdica y vergonzosa de lo que se nos quiere vender como conquista colectiva. Esta "ampliación" de los derechos politicos no surge de las comunidades, preocupadas legítimamente por el inminente relevo en el 2012; no surge de la sociedad civil, de las universidades, de los sectores empresariales. Ni siquiera es producto de la agenda legislativa. Cómo, entonces, se conquista algo por lo que no se ha luchado? Conquistas , por ejemplo, lograron las mujeres a lo largo del siglo XX, muriendo en las calles y fábricas por alcanzar igualdad. Pero la nuestra es una revolución que, debiendo -y quizá en algún momento lo fue- levantarse desde abajo, ahora se gesta desde arriba. Lo de abajo es pretexto, excusa. Puro discurso, los excluidos, los pobres, los eternamente pospuestos incluso en 9 anos de patriota gestión. Que un funcionario, un Pedro de los palotes, pueda inscribirse tantas veces como quiera como candidato..vaya, qué gran conquista social!! Nada igual habia surgido desde la Revolución Francesa!! Compadre, sabes como es la cosa? No me ayudes!! A buen seguro que Pedro de los palotes estará muy satisfecho, pero a mi en verdad no me resuelve mis problemas que ese senor quiera seguir viviendo a costa del Estado.
Y si las instituciones venezolanas no me inspiran confianza, tanta más desazón me produce el propio discurso presidencial. Puede alguien, convencido hasta el tuétano de que no hay futuro posible en un pais que no gobierne, acatar responsablemente un eventual resultado adverso? Ha moldeado en sus seguidores ese mismo talante democrático? Me temo que existe un abismo, tal vez insalvable, entre un funcionario público que por acción de la política desempena una gestión de gobierno susceptible de evaluación; y un lider mundial insustituible que encabeza la "nueva independencia" de Venezuela en una cruzada global contra el sistema capitalista. Lo primero, el presidente que necesitamos, el que sospecho no hemos tenido, alguien que al menos nos muestre como logro que se redujo el desempleo. Lo segundo, la quimera alucinada, que nos ha costado tanto dinero y tanta confrontación innecesaria.
Un buen gobierno es antes que todo, un equipo de trabajo. Son ellos y somos nosotros, a fin de cuentas. No existe, no puede existir, un gobierno de una sóla persona, porque eso no se llama precisamente democracia. Y como equipo de trabajo, no hay imprescindibles, ni historia con mayúsculas, ni reencarnaciones de Bolivar en pleno siglo XXI. Hay problemas tan cercanos como la esquina de mi casa, donde un malandro me está esperando o peor, esperando a mis amigos, a mis hijos...es mucho pedir un humilde gobierno eficiente y no una voluntariosa pero inútil cruzada intergaláctica?


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